Yeshúa y la “Santa Cena”

Recientemente me compartieron la siguiente inquietud: “¿Debemos de celebrar la “Santa Cena” solo durante Pesaj (la Pascua) porque Yeshúa así lo hizo?”.

El día antes de Pesaj, Yeshúa se reunió con sus discípulos a «partir el pan» en medio de una cena. En Medio Oriente es muy común sentarse o mejor: “reclinarse a la mesa a partir el pan» y comer con los demás. En Israel es una práctica muy común hacerlo al inicio del Shabat (viernes al atardecer), y beber vino, e incluso después de terminado el Shabat, se acostumbra comer para así cerrar el día de reposo. Es una práctica cultural. Imagínese que judíos no creyentes en Yeshúa, hasta el día de hoy «parten el pan» y beben vino para abrir el Shabat.

Tan antigua es esta práctica, que el mismo Melquisedec compartió pan y vino con Abraham:

Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y bendijo a Avraham 
Génesis 14:18-19.

En el caso de Yeshúa, él estaba haciendo algo normal de la cultura judía. Echemos un vistazo al texto de Hechos 2:46, donde se relata lo que hacían los nuevos creyentes que Yehováh iba añadiendo a la congregación:

Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo.

¿Cuándo participaban en el partimiento del pan y la alabanza a Dios? ¿Para Pesaj solamente? ¡No! Más bien, todos los Shabatot y días de Fiesta. De hecho, este acontecimiento ocurrió después de la Fiesta de Shavuot (aproximadamente cincuenta días después de la Fiesta de Panes Sin Levadura). Veamos otro ejemplo que se menciona en Hechos 20:2;

Y el primer día de la semana (es decir, a la caída del sol para cerrar el Shabat cuando inicia el domingo) reunidos los discípulos para partir el pan (o para cenar) Pablo les hablaba…

Después del Shabat, hasta la fecha es común quedarnos comiendo entre los hermanos, teniendo comunión y disfrutando unos con otros, después de haber compartido la lectura de las Escrituras. En Israel hay una tradición que dice que Yehováh se le apareció al Rey David y le dijo que él iba a morir en un Shabat. Por lo tanto, cada vez que finalizaba un Shabat, David preparaba un banquete para celebrar que el Padre le había concedido más días de vida.

Veamos otro ejemplo donde Yeshúa mismo parte el pan y come con los que estaban ahí presentes:

Y tomó Yeshúa aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.
Juan 6:11.

La gente tiende a confundirse y a creer que Yeshúa celebró la cena de Pesaj con sus discípulos… ¡esto es imposible! Para que pudieran celebrar la cena de Pesaj, tenían que haber presentado el cordero en el Templo y sacrificarlo delante del sacerdote, pero el Sacerdote no lo hubiera permitido ya que no era el día 14 de Aviv, día en que se sacrificaban los corderos según la Torah:

En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, Pascua es de Yehováh. Levítico 23:5.

Lo que Yeshúa hizo en esa cena fue instruir a sus discípulos respecto a que la próxima vez que «partieran el pan» y «bebieran del vino», lo hicieran en memoria del pacto renovado que Yeshúa estaba a punto de restablecer a través de su muerte en la cruz, refiriéndose al pacto que Yehováh había prometido renovar con su pueblo Israel:

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá” Jeremías 31:31.

No hay una indicación alguna de cuando llevar a cabo «la partición del pan» de la manera en que Yeshúa la enseñó a sus discípulos, pero cuando lo hagamos de esa manera, hagámoslo con la reverencia que sugiere Pablo, haciéndolo de una manera digna:

“Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.  Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí”
1 Corintios 11:28-29.

Pablo, siendo ortodoxo, estricto y celoso de la Torá por su amor al Mesías, podríamos creer que cada vez que «partía el pan» lo hacía en memoria de lo que hizo Yeshúa con sus discípulos.

¡Shalom!