¡Vivimos conectados!
Pero… ¿a qué?

La Toráh es un pozo profundo lleno de enseñanzas atemporales, es decir siempre aplicables, y necesitamos mantenernos conectados a ella.

En el presente vivimos obsesivamente conectados a las redes sociales y a los medios de comunicación, pretendiendo así, suplir la soledad emocional que resulta de una vida llena de actividades, distracciones, diversiones y demás.

¿Pero acaso tales conecciones nos traen paz? ¿satisfacción?, ¿realmente mejoran nuestro carácter y nos ayudan a crear y desarrollar relaciones significativas con otras personas? Si somos honestos tendremos que responder negativamente.

Entonces, ¿Por qué no examinar nuestras «conexiones», para hacer los ajustes pertinentes desconectándonos de lo que nos hace daño? ¿Por qué no conectarnos a algo que nos traiga paz, que nos provea dirección, que nos haga cada día mejores personas, nos ayude a mejorar nuestras relaciones personales y nos convierta en agentes de cambio para hacer de este un mundo mejor?

La única fuente de Verdad que en realidad tiene todos estos efectos en nosotros, es la Palabra de Yehováh. No hablo de su conocimiento tangencial, o simplemente de oidas, porque eso es lo que ha estado haciendo la gente que nos rodea desde hace mucho tiempo, y no vemos efecto alguno significativo en sus vidas. Hablo de conocer la Palabra en su contexto original. No hablo de seguir el modelo que hemos heredado del Jesús griego que ha llegado hasta nosotros, sino del modelo mostrado por el Yeshúa hebreo, quien vivió como judío, obedeciendo los Mandamiento de Yehováh: La Toráh.

Veamos brevemente los efectos de la Palabra en quienes decidimos conectarnos con ella más a fondo:

  • Nos entrena a tratar a los demás con Justicia: Éxodo 20
  • Nos enseña un estilo bondadoso de vida: Salmo 119
  • Es una fuente de bendición: Deuteronomio 28:1-14
  • Nos conduce a una mejor relación con Yeshúa. Lucas 24:44-45

Siendo que la Toráh es un pozo profundo lleno de enseñanzas atemporales, es decir siempre aplicables, necesitamos mantenernos conectados a ella, llevando a cabo una lectura cíclica que nos permitirá comprenderla cada vez un poco más.

Sus enseñanzas permanecen ocultas para el lector casual; pero tienen un efecto contundente en quienes recurrimos a ella de manera asidua. Es necio de nuestra parte, subestimar el efecto de la Palabra en nuestras vidas. Con razón Yehováh le recalca a Josué:

esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de hacer conforme a toda la Toráh que mi siervo Moshé te ordenó. No te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que tengas buen éxito dondequiera que vayas. No se aparte de tu boca el Libro de esta Ley. De día y de noche meditarás en él, para que cuides de hacer conforme a todo aquello que está en él escrito, porque entonces harás próspero tu camino, y tendrás buen éxito. Josué 1:7-8

Una poderosa razón para conectarse bien

Consideremos finalmente, que la Toráh es el Fundamento sobre el cual nuestro Padre apoyó la revelación que hizo de Sí mismo y de sus planes, tanto a los profetas como a los demás autores de las Escrituras, por tanto haremos bien en seguir el consejo del apóstol Shaúl (Pablo) a Timoteo teniendo en cuenta que cuando él se está refiriendo a «las Escrituras» habla de lo que conocemos como el Antiguo Testamento (en hebreo, el Tanaj):

Pero tú persiste en lo que aprendiste y fuiste persuadido, sabiendo de quiénes aprendiste, ya que desde niño conoces las Sagradas Escrituras (el Tanaj), las cuales pueden hacerte sabio en la salvación que por la fe hay en Yeshúa el Mesías.

Toda la Escritura (Tanaj) es inspirada por Yehováh, y es útil para la enseñanza, para la refutación del error, para la corrección, para la instrucción en la justicia, a fin de que el hombre de Dios esté completamente calificado, equipado para toda buena obra. 2 Timoteo 3:14-16