Nillah: Cerrando la puerta en Yom Kippur

Por: Miguel Forero -

Nos hallamos dentro los diez días previos a Yom Kippur, conocidos dentro del judaísmo como los “días de temor reverente” – Yamin Nora’im en hebreo, que comenzaron con Yom Teruáh y terminarán la noche que cierra Yom Kippur.

El nombre más común para este período de diez días, es Aseret Yemei Teshuváh ó Diez Días de Arrepentimiento. La tradición judía considera que Yom Teruáh es un día de juicio cuando Dios abre Su libro, examina nuestras obras, y decide quién vivirá, quién morirá, quién tendrá una buena vida, y quién la tendrá llena de problemas. Si bien el judaísmo considera que Dios hace tal decreto sobre la vida de cada quién ese primer día del Séptimo mes, tal decreto no está sellado o confirmado en el Libro de la Vida hasta Yom Kippur.

El día de Yom Kippur, el servicio de cierre se llama Nillah, que significa el cierre de una puerta.

La tradición judía sostiene que hasta este último momento, es posible arrepentirse y orar por la misericordia de Yehováh. De hecho, se dice que el acceso a través de esta puerta nunca es más fácil que en las horas previas a Yom Kippur. Este es un tiempo cuando los cielos están abiertos de par en par. Pero al llegar el crepúsculo y finalizar el ayuno de Yom Kippur, la puerta se cierra y el juicio se sella.

En el Brit Jadasháh (Nuevo Testamento), Yeshua declaró que Él es la puerta de entrada de Sus ovejas. Esa Puerta está abierta durante todo el año para aquellos que quieren entrar a través de él.

“Yo soy la puerta; todo el que entra por mí, será salvo” (Juan 10: 9)

Para entender lo que Yeshúa quiso decir con esto, examinemos el propósito de una puerta. Una puerta nos da acceso a un lugar; para llegar al otro lado, cruzamos por la puerta. Así mismo, a través de Yeshúa, por fe, ganamos acceso a la eternidad:

Yeshúa le dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, de ningún modo morirá eternamente. Juan 11.25-26

Una puerta también proporciona un camino a través de una barrera. Nuestros pecados nos separan de Dios, pero a través de Yeshua, tanto los judíos como los gentiles tienen acceso al Padre Celestial (Abba b’Shamayim).Yeshúa dijo:

‘Yo soy el camino, la verdad y la Vida; nadie puede venir al Padre, sino por mí. Juan 14:6

Continuará…