Los pactos con Yehováh son voluntarios

Por: Miha'el  -

Yitro. Exodo 18.1-20:23​

Yehováh sacó a nuestros padres de Mitsráyim sin proponerles condición alguna. Fue después, de haber comprobado con sus propios ojos y experiencias el poder de Yehováh, que el pueblo tuvo la oportunidad de decidir entrar en el pacto con Él, cuando se hallaban en el Monte Sinay. Para entonces ya habían murmurado y se habían quejado de circunstancias que les incomodaban y Yehováh también les había mostrado su misericordia y bondad. Con todo y eso, nuestro Padre les propuso convertirse en Su pueblo especial; Él sabía las debilidades de éste, pero aún así lo amó y le dio  la oportunidad.

De manera similar Yehováh nos da la vida, nos sostiene todo el tiempo proveyendo lo que necesitamos para crecer, madurar y organizar nuestra vida. Pero llegará un momento en el que seremos confrontados con la decisión más importante de la vida: la de entrar en pacto con Él o no hacerlo.

Poco importa que seamos de una familia religiosa o atea, o que hayamos participado en actividades religiosas, o que hayamos desarrollado programas de ayuda social y seamos tenidos por generosos y serviciales; porque aunque todas esas cosas son encomiables, no son suficientes para conocer realmente al Creador y entrar en una relación íntima con Él.

Entonces, así como tuvieron que hacerlo  nuestros padres en Sinay, cada uno deberá decidir si acepta o no, el ofrecimiento de Yehováh para llegar a ser parte de la nación apartada, por medio de la cual Él va a cumplir sus propósitos eternos. Y una vez tomada tal decisión, habremos asumido la responsabilidad de vivir de acuerdo a las Reglas (Toráh) que Él ha establecido para todos aquellos que deciden pertenecer a Su Reino.

Haz la decisión correcta! porque quizás no haya una segunda oportunidad.

 

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