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El creyente que proviene del cristianismo, en su gran mayoría, ignora que existen MILES de años de literatura y comentarios bíblicos dentro del judaísmo.
La lectura de la Escrituras bíblicas es una de las premisas más básicas en la vida de todo creyente. Unas veces a través de simples versículos de manera devocional, y otras, leyendo capítulos o libros enteros dentro del compendio de la Biblia.
Pero en muchas ocasiones es un reto para el creyente ahondar en la lectura para ganar una comprensión más profunda, y puede que año tras año no sintamos que nuestros estudios están progresando.
A continuación te compartiré ciertos puntos específicos que podrás utilizar de manera práctica para poder progresar en tus estudios de las Escrituras, ¡espero que te sean de provecho!
Todas las Escrituras bíblicas, incluyendo las del Nuevo Testamento, que llegaron a nosotros en su mayoría a través de las traducciones griegas, están basadas en la cultura hebrea. Se puede argumentar que antes de Abraham (o de Eber, de quien proviene el término hebreo) no existían los hebreos como tales. Por eso es importante estudiar también la cultura y contexto arameo, de la tierra de la cual provenía Abraham.
Posteriormente tenemos al pueblo de Israel y su período de esclavitud en Egipto, por lo cual es relevante entender cuál fue la influencia que tal circunstancia tuvo sobre el pueblo, incluyendo la educación del mismo Moshé, contextualizar el período y el tipo de vida que la gente llevaba y estudiar los preceptos bíblicos a la luz de estos.
Por ejemplo, todas las festividades bíblicas (Levítico 23) se basan en el ciclo agricultural. Las bendiciones prometidas y las maldiciones declaradas por guardar o no los mandamientos tenían que ver con abrir o cerrar los cielos para que lloviese y hacer que la tierra fuese fértil o dura como el metal.
Estas son cosas que pueden resultar ajenas a nuestra forma de vida moderna, pero en esa época eran cruciales para la vida de los antiguos hebreos.
Como estudiante (y maestro) del hebreo bíblico, puedo asegurarte que nos estamos perdiendo de una dimensión entera de entendimiento cuando leemos la Torá a través de su traducción al español. Cada palabra hebrea puede tener más de un significado en el español y por el otro lado, a veces hay palabras hebreas diferentes que poseen solo una palabra para traducirla al español.
La diferencia entre corroborar el original o no, determina si tenemos el entendimiento correcto de un tema determinado o no.
Las buenas noticias son que hoy en día, no necesitamos ser eruditos en la lengua ni necesariamente acudir a un maestro de la lengua (a pesar de que puede ser más beneficioso), sino que existen recursos totalmente gratuitos que están a disposición de todo el mundo y no toma más de un par de clicks el poder utilizarlos. Un recurso muy bueno es por ejemplo la página blueletterbible.org que te permite leer la biblia de manera interlinear (en hebreo y español), además de poder acceder a concordancias y léxicos para estudiar cada palabra en profundidad.
Como creyentes en el Dios Creador nosotros no estamos simplemente estudiando las escrituras desde una perspectiva académica. Aquel que le reveló las palabras a Moshé y los profetas es el Mismo que nos da revelación a nosotros.
A través de la oración podemos prepararnos antes de comenzar una lectura, pidiendo que Él nos de comprensión acerca de aquello que trasciende las simples palabras escritas en la página.
El término meditación es a veces mal visto dentro del cristianismo ya que es asociado con religiones paganas, pero el significado real en este contexto tiene que ver con la contemplación pasiva. Es decir, en lugar de practicar sólo la oración en donde nosotros hablamos, debemos practicar la parte de escuchar la respuesta. Podemos leer un versículo o porción determinada y luego pausar y practicar el escuchar.
Si estas en esta página, probablemente ya estes familiarizado con este tema. La idea principal es ver todas las escrituras del Nuevo Testamento a través del prisma del judaísmo y la cultura hebrea.
Tal como mencioné más arriba acerca del contexto y la cultura de las Escrituras, los escritos del 1er siglo y la vida de Yeshúa transcurren en un período determinado de la historia de Israel. El Período del Segundo Templo.
Hay distintas sectas dentro del mismo judaísmo, un desarrollo determinado de las escuelas rabínicas y muchos otros detalles que son cruciales a la hora de entender las discusiones que están teniendo lugar en las páginas de los Evangelios.
A menudo vemos videos por YouTube sobre enseñanzas bíblicas o escuchamos un sermón en una iglesia o congregación. Cualquier persona estudiosa puede ganar comprensión de la Biblia y puede transmitirla y podemos aprender de ello.
Pero el creyente que proviene del cristianismo, en su gran mayoría, ignora que existen MILES de años de literatura y comentarios bíblicos dentro del judaísmo. Para ponerlo en perspectiva, el cristianismo Protestante moderno tiene tan sólo 500 años, mientras que existen comentarios judíos de las Escrituras que se remontan al período del Segundo Templo, es decir, más de 1000 años ANTES de la Reforma Protestante.
Tal como en el caso del estudio de las lenguas bíblicas, hoy en día podemos acceder desde nuestra computadora o teléfono móvil a excelentes recursos como Sefaria, en donde podrás encontrar cientos de comentarios y literatura rabínica. Esta página está en inglés, pero puedes instalar una extensión en tu navegador para traducirla, o simplemente traducir secciones individuales a través del traductor de Google o cualquier otro.
Estudiar las Escrituras con otros miembros de la comunidad sin duda nos enriquecerá, ya que podremos combinar lo que nosotros vamos aprendiendo con lo que cada uno comparte. Podemos aprender de aquellos que saben más sobre un tema determinado y podemos compartir con otros que saben menos acerca de lo que nosotros aprendimos.
Un grupo de estudio puede añadir también otros de los puntos que vimos en este artículo, como la oración antes o durante el estudio y nos puede brindar distintos matices sobre determinados temas, independientemente del nivel de los participantes.
Si quieres progresar en el estudio de las Escrituras, te animo a comenzar a implementar cualquiera de estas sugerencias desde ahora mismo. Espero que te sea de bendición y provecho en tu aprendizaje y caminar con nuestro Creador.
Desde las primeras páginas de la Escritura, queda expuesta una realidad que el mundo moderno suele ignorar: la distancia moral entre el Creador y la humanidad. Yehováh es absolutamente santo, mientras que nosotros caminamos marcados por la fragilidad y la inclinación al error.
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Desde las primeras páginas de la Escritura, queda expuesta una realidad que el mundo moderno suele ignorar: la distancia moral entre el Creador y la humanidad. Yehováh es absolutamente santo, mientras que nosotros caminamos marcados por la fragilidad y la inclinación al error.
Desde las primeras páginas de la Escritura, queda expuesta una realidad que el mundo moderno suele ignorar: la distancia moral entre el Creador y la humanidad. Yehováh es absolutamente santo, mientras que nosotros caminamos marcados por la fragilidad y la inclinación al error.
En un mundo donde fácilmente nos adaptamos a las fantasías y a vivir mediocremente, Yehováh establece mecanismos para ayudarnos a salir de tal apatía y despertar para entender la importancia de la vida.
Los seres humanos tendemos a adormecernos, a caer en la rutina y a bajar nuestros estándares morales y espirituales. Nuestros antepasados, los israelitas, no estaban exentos de estos riesgos; por ello, Yehováh estableció mecanismos para ayudarles a tomar conciencia de este problema. Cuando un israelita caía en la negligencia y se acomodaba a un mundo de fantasías que le permitía vivir mediocremente, necesitaba despertar.
La Toráh tiene ese propósito. Mediante la práctica de los sacrificios, busca sacudir al individuo. Le exige llevar un animal al Templo de Yerushaláyim, donde él mismo debe participar en el proceso y observar cómo se consume hasta quedar solo cenizas. De esta forma, el oferente obtiene una imagen nítida de la fragilidad de la vida. Esta experiencia busca sacudirlo de su apatía moral; si Yehováh se lo permite, logrará entender que la vida es corta, que hay mucho por hacer y que no puede permitirse vivir en un estado de letargo constante.
Romanos 12 nos instruye a presentar nuestros cuerpos como un “sacrificio” para evitar la mediocridad espiritual:
Así que, hermanos, os exhorto por la gran misericordia de Elohim a que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Yehováh, que es vuestro culto racional. No os adaptéis al mundo, sino sed transformados por la renovación de la mente, para que comprobéis cuál sea la voluntad de Elohim: lo bueno, lo aceptable y lo perfecto.
Romanos 12:1-2
Es fundamental comprender que las ofrendas no fueron diseñadas para “compensar” a Yehováh de ninguna manera, ni para reparar pecados cometidos con plena intención.
Entender esto es de suma importancia porque demuestra que la Toráh no fue dada para alcanzar la salvación. La evidencia es clara: no existe provisión ni sacrificio en la ley para los pecados que se cometen deliberadamente.
En otras palabras, la Toráh no se entregó para que el hombre ganara la salvación mediante su cumplimiento (como se enseña tradicionalmente). Esta idea errónea ha llevado a muchos a concluir que: “Como Yeshúa el Mesías cumplió la Ley, ya no es necesario que nosotros la obedezcamos hoy”.
Esa forma de pensar refleja una comprensión muy pobre de los propósitos de Yehováh. Debemos entender que la Toráh nos fue dada para enseñarnos cómo relacionarnos con Él, con nuestros semejantes y con Su Creación; por lo tanto, constituye el parámetro de vida para Su pueblo.
La idea de que Yehováh valora la obediencia por encima de las ofrendas es evidente cuando Shemuel reprende a Shaúl por su desobediencia:
¿Se complace Yehováh tanto en los holocaustos y víctimas como en que se obedezca a la Palabra de Yehováh? Ciertamente, el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros.
1 Samuel 15:22
Hoy en día, aunque no presentamos animales en un altar, el principio de la Toráh permanece vigente: Yehováh busca un corazón despierto y consciente. Nuestra “ofrenda” diaria consiste en no permitir que la rutina adormezca nuestra sensibilidad espiritual. Cada decisión de obedecer Sus mandamientos y cada esfuerzo por renovar nuestra mente es el sacrificio vivo que nos mantiene alejados de la mediocridad. Al final, no se trata de ritos externos para ganar la salvación, sino de una respuesta de amor y gratitud hacia Aquel que nos dio Su instrucción como una brújula de vida.
Dar, es una elección y constituye una acción externa que genera sentimientos internos, por lo cual es imposible dar con indiferencia.
Pensemos en cuál es la motivación por la que una persona podría dar un regalo o una ofrenda. Veamos algunas opciones:
Te trae bendición
Cumples con Dios
Te hace sentir bien y mejora tu sentido de culpa
Demuestras tu espiritualidad
Quieres mostrar gratitud a Yehováh
Deseas acercarte a Yehováh
Si observamos atentamente, las cuatro primeras motivaciones son egoístas. Solo las dos últimas de la lista están de acuerdo con el espíritu de las instrucciones dadas en la Toráh.
Dar, es una elección y constituye una acción externa que genera sentimientos internos, por lo cual es imposible dar con indiferencia. Siempre que damos algo, en nuestro interior habrá sentimientos de una u otra clase.
Cuando proclamamos nuestro amor a Yehováh, ¡de poco valen las palabras! El amor se demuestra por medio de la obediencia a sus Instrucciones o Mandamientos, tal y como Yeshúa claramente lo expresó:
El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama…
Juan 14:21
Así es que uno de los mandamientos dados en la Toráh, nos ordena presentar ofrendas de gratitud y nunca presentarnos delante de Yehováh con las manos vacías:
…Redimirás todo primogénito de tus hijos y ninguno se presentará ante mi con las manos vacías.
Exodo 34:20
Algo parecido hacemos con los seres que amamos. Cuando hay una ocasión especial deseamos mostrarles nuestro afecto o lo importante que son para nosotros, y si en realidad deseamos agazajarles, ¡nunca iremos a hacerlo con las manos vacías! todo lo contrario buscaremos darles un presente que haga sentir a esa persona lo especial que es para nosotros.
Pero, como suele suceder con todos los mandamientos de Yehováh, el enemigo ha tratado de oscurecer estas muestras significativas de afecto. Y así en cuanto a quienes nos rodean, existen tantas celebraciones como ideas puede haber: día del padre, de la madre, del maestro, del cáncer…etc. con el fin de presionarnos a dar cuando no hay una verdadera motivación, y convirtiendo la alegría de dar en una carga indeseable.
Y en el caso de ofrendar para Yehováh, se ha levantado un ejército de líderes religiosos que usufructúan el ministerio y en vez de servir, explotan a sus seguidores exigiéndoles entregar, diezmos, ofrendas y apoyo para sus “proyectos personales” defraudando a los hijos de Yehováh y cauterizando sus corazones para que desencantados, se presenten ante Él con sus manos vacías.
Pero si optamos por seguir las instrucciones de nuestro Padre, podemos salirnos del sistema comercial y religioso babilónico para recuperar el significado de esas muestras de afecto.
La pregunta lógica que surge es: ¿Dónde dar? ¿Dónde contribuir? … ¿Dónde presentar las ofrendas? Yeshúa nos dio un buen parámetro:
Y cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los ángeles con Él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de Él todas las naciones, y los apartará unos de otros como el pastor separa las ovejas de las cabras. Colocará las ovejas a su derecha, y las cabras a la izquierda.
Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ¡Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo!
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis, desnudo, y me cubristeis; estuve enfermo y me visitasteis; estaba en prisión y vinisteis a mí.
Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te acogimos, o desnudo y te cubrimos? O, ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a Ti?
Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo, en cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.
Mateo 25:31-40
Busca a alguien en necesidad, quizás en tu propia familia hay personas en circunstancias de necesidad; quizá alguien en tu vecindario o lugar de trabajo. Pero no pierdas la bendición de dar, de ayudar, de apoyar.
No lo hagas por medio de los almacenes comerciales, porque seguramente tu esfuerzo no llegará a donde debe ir; busca estar en contacto directo con quien está en necesidad para que vivas la realidad de aquél a quien pretendes ayudar y así no te limites solo al aspecto material, sino que aportes también algo de afecto, y soporte espiritual.
Y la otra opción, es vincularte a un ministerio que conozcas y que realmente esté comprometido con proclamar la Verdad de la Torá de Yehováh cuyo testimonio esté cambiando la vida de la gente.
El Reino de Yehováh no depende de este tipo de ofrendas, con ellas o sin ellas se extenderá; pero Él nos da la opción de hacer nuestra contribución de corazón, lo cual siempre traerá bendicion a nuestra vida.
Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás.
Eclesiástés 11:1
Desde las primeras páginas de la Escritura, queda expuesta una realidad que el mundo moderno suele ignorar: la distancia moral entre el Creador y la humanidad. Yehováh es absolutamente santo, mientras que nosotros caminamos marcados por la fragilidad y la inclinación al error.