Bodas de Israel

Por qué ir a la Toráh

Si bien es cierto que a los sacerdotes y a los levitas, se les encomendó la custodia de los libros sagrados, también se les confió la responsabilidad de enseñar la Toráh – Instrucciones de Yehováh al pueblo, sin que esto significara que ellos tuvieran el dominio exclusivo del estudio y conocimiento de ella.

La supervivencia del pueblo de Yehováh, ha dependido de la fidelidad en el cumplimiento de esta misión. Por esta razón, la ignorancia de la Toráh es imperdonable entre los hijos de Yehováh, aparte de que la misma Toráh hace esta demanda en forma reiterada. El propio Moshé señaló este camino al enseñarla al pueblo:

“Y tomó (Moshé) el Libro del Pacto y leyó a oídos del pueblo” Exodo 24:7 

 Una de las disposiciones de la Toráh exige específicamente la lectura de todo el libro de Deuteronomio ante el pueblo reunido:

Y Moshé les mandó, diciendo: Al fin de cada siete años, en el tiempo señalado del año de remisión, en la solemnidad de los Tabernáculos (Sukkot), cuando todo Yisrael vaya a presentarse ante Yehováh tu Elohim en el lugar que Él haya escogido, leerás esta Toráh delante de todo Yisrael a oídos de ellos.

Congregarás al pueblo, hombres, mujeres y niños, y a tu extranjero que está en tus puertas, para que escuchen y aprendan, y teman a Yehováh vuestro Elohim, y guarden las palabras de esta Toráh para cumplirlas.

Y para que los hijos de ellos que no la conocen, escuchen y aprendan a temer a Yehováh vuestro Elohim, todos los días que viváis sobre la tierra adonde vais, pasando el Yardén, para tomar posesión de ella. Deuteronomio 31:12 

Así era que cada siete años, y durante la Fiesta de Sukot de cada año Sabático, todo el pueblo de Yisrael era convocado para ser instruido por los sacerdotes y levitas, quedando claro desde el principio de su existencia como nación, que eran el pueblo elegido por Yehováh para desarrollar esa identidad única. Y esta es la razón por la cual los libros sagrados nunca fueron documentos secretos, sino patrimonio de toda la comunidad.

La tradición atribuye a Moshé la práctica de leer públicamente porciones de la Toráh en Shabbat, en las Festividades de Yehováh y en Rosh Jodesh (Luna Nueva). Sin embargo la lectura por porciones, como la conocemos hoy, data de la época del cautiverio en Babilonia (siglo IV AC).

Maimónides, el rabino que propuso la división de la lectura anual de la Toráh, entre los años 1170 y 1180

Al principio no hubo un orden establecido para la lectura pública de la Toráh. Con el tiempo, la lectura sistemática de la Toráh en cada Shabbat y en los Días Festivos cobró más importancia logrando así una significativa influencia sobre el pueblo. La Toráh no sólo debía ser leída, sino también comentada y explicada para facilitar su aplicación, de lo cual da testimonio la siguiente porción del libro de Nehemías:

 Y los levitas Jesuá, Bani, Serebías, Jamín, Acub, Sabetay, Hodías, Maasías, Kelita, Azarías, Jozabed, Hanán y Pelaía, hacían entender al pueblo la Toráh, y el pueblo permanecía atento en su lugar. Y leían en el Rollo de la Toráh de Dios explicando y aclarando el sentido, de modo que entendieran la lectura. Nehemías 8:7-8

Cuando el pueblo hebreo retornó del exilio en Babilonia, cosa que relatan los libros de Esdras y Nehemías, había dejado de hablar la lengua hebrea, debido a que en ese reino el idioma común era el arameo. Entonces se hizo necesario traer una persona para traducir en voz alta cada frase a medida que se hacía la lectura.

Posteriormente, El Talmud registra el establecimiento de la práctica llevada a cabo por los Rabinos, de explicar ampliamente el sentido del texto leído.  Ellos utilizaban parábolas para presentar las verdades y facilitar su aplicación a la vida cotidiana. Así se originó el «sermón», tradición establecida entre los judíos desde hace mucho tiempo, y cuya finalidad era explicar la Toráh y también enseñar el judaísmo al público congregado, lo cual no ha cambiado hasta el presente.

En vista de que los lunes y jueves eran los días de mercado, cuando los campesinos llegaban a las ciudades para vender sus productos y hacer sus compras, surgió una excelente oportunidad para reunir al pueblo por unas horas esos mismos días a fin de enseñarle algo de la Toráh. Pero como los comerciantes urbanos estaban ocupados estos días atendiendo a los campesinos que venían y no podían asistir a tales reuniones, se estableció para beneficio de ellos la lectura adicional de la Toráh el Shabbat por la tarde.

La porción de la Toráh que se lee semanalmente se denomina en hebreo:  Parashat ha-Shavua, pero es más conocida simplemente como Parashá (o Parshah) y también recibe el nombre de Sidra (o Sedra).

Cada Parashá, toma su nombre de la primera o primeras palabras del texto hebreo de la porción en cuestión, a menudo del primer verso.

Cuando se inició esta práctica, la Toráh fue dividida en 155 porciones, lo que requería de tres años para su lectura completa. A principios del siglo XIX y XX, tanto las Sinagogas Reformadas como también algunas Conservadoras mantuvieron este ciclo trienal; pero esta costumbre fue siendo reemplazada poco a poco por el ciclo anual que sigue la mayoría hoy día.

Es muy importante ser conscientes de que ni la división anual, ni la trienal para la lectura de la Toráh, son inspiradas y por tanto no es mandatorio seguir una de ellas. Pero es indudable que para el propósito de familiarizarnos y ahondar en la comprensión de la Toráh y su papel como fundamento del resto de las Escrituras, es muy conveniente mantenernos leyéndola de forma permanente.

Tampoco existe un mandato respecto a cuándo empezar a leer la Toráh. Pudiera ser en cualquier fecha y si alguien desea y puede leerla toda de una vez, sería grandioso! Pero como somos una sociedad con tiempo muy limitado, es conveniente establecer un orden; y comprometiéndonos con nuestro Padre, podemos determinar cuándo y cómo realizar tal lectura-estudio; así cuando tengamos la oportunidad de reunirnos con otros hacedores de la Toráh, podremos tener verdades frescas para compartir con los ellos conforme vamos descubriendo los tesoros que hay en ella y que seguramente están transformando nuestra vida.

Si hemos de afirmar nuestra identidad como Pueblo de Yehováh, necesitamos mantenernos sumergidos en su Palabra, porque de otra manera no seremos capaces de discernir la Verdad, entre la multitud de voces y mensajes que llegan cada día a nuestros oídos. El camino es angosto y mantenerse dentro de él requiere de toda nuestra atención a las Instrucciones -Toráh que nuestro Padre nos ha proporcionado.

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Lo valioso de la Soledad


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La dieta bíblica de Israel

Muchas personas desconocen La Dieta entregada por el Creador; creen que las instrucciones respecto de la comida, apenas aparecieron cuando Moshé recibió la Toráh en el Monte Sinaí, pero la realidad es otra.

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Celebra Sukot en familia

La Toráh nos instruye a reunirnos en esos días para regocijarnos delante de Yehováh

Habló Yehováh a Moshé, diciendo: 
 Habla a los hijos de Israel, y diles: El día quince de ese mes séptimo es la solemnidad de los Tabernáculos para Yehováh durante siete días. El primer día habrá santa convocación. No haréis ningún trabajo de servidumbre…  En el octavo día tendréis santa convocación, y presentaréis ofrenda ígnea ante Yehováh: es reunión solemne, ninguna obra de servidumbre haréis. Levítico 23:34-36

Algunas versiones de las Escrituras utilizan la palabra: Tabernáculos para referirse a la Fiesta de Sukot, que también puede ser nombrada como de las Cabañas ó Tiendas ó Enramadas (todos estos nombres son sinónimos y se pueden usar sin problema).

Lo primero que necesitamos tener en mente es que tanto el Primer día de la Fiesta como el Octavo, son declarados “de santa convocación… ningún trabajo de servidumbre haréis.” Lo cual significa que cada uno de estos días es de reposo.

La Toráh nos instruye a reunirnos en esos días para regocijarnos delante de Yehováh y presentar holocausto u ofrenda ígnea, cosa que no podemos hacer por las razones obvias. Entonces, ¿Qué podemos hacer?

Aspectos importantes

En primer lugar, es una celebración que se realiza después de haber recogido la cosecha. Para nosotros que no estamos en el campo, esto puede carecer de sentido; sin embargo, si reflexionamos acerca de los alimentos que llegan a nuestra mesa cada día, nos daremos cuenta de que son el producto de la tierra que semanas o meses atrás fueron provistos por la bondad de Yehováh, entonces la celebración comenzará a cobrar significado.

En segundo lugar, observemos que la Fiesta sigue un patrón similar al de la Fiesta de Matzot – Panes Sin Levadura: Comienza con un día de reposo, continúa por siete días y el Octavo será otro día de reposo, lo que trae a nuestra mente la sombra de un nuevo comienzo! Así mismo la humanidad está determinada a vivir por siete milenios antes del nuevo comienzo que se menciona al final del libro de Apocalipsis.

En tercer lugar, se nos da la instrucción de tomar cuatro clases de ramas: Árbol frutal, palmera, árbol frondoso y sauce. No dice que para construir una enramada con ellas, sino para regocijarnos en presencia de Yehováh.

Ciertamente el día quince de este mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, celebraréis una fiesta solemne a Yehováh durante siete días. El primer día habrá un reposo solemne, y el octavo día también habrá un reposo solemne. 

El primer día tomaréis para vosotros fruto de árbol selecto, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces del arroyo, y durante siete días os regocijaréis en presencia de Yehováh vuestro Dios. 

Levítico 23:39-40

A continuación compartiré los significados que nuestros hermanos judíos han hallado en cada una de las especies usadas en la Fiesta, pero aclaro que no es mandatorio que estemos de acuerdo con ellos.

    1. Una fruta de árbol selecto: Puede ser un cítrico o cualquier otra fruta especial de buen gusto y fragancia. Representa a una persona sabia en la Toráh y con buenas acciones.
    2. La palmera (de dátiles): Es comestible, pero no tiene fragancia. Representa a una persona con sabiduría pero sin buenas acciones.
    3. Arbol frondoso (Mirto): Buena fragancia, pero incomible. Representa a una persona que realiza buenas acciones pero que le falta sabiduría.
    4. Sauce: No tiene ni sabor ni fragancia. Representa a la persona que no tiene sabiduría y que tampoco realiza buenas acciones.

En cada noche de la semana podríamos «invitar» a grandes personajes de Israel tales como Avraham, Yitzjak, Ya`akov, Moshé, Aharón, Yosef (José), David, etc. para compartir acerca de ellos en la Sucá, lo cual haríamos leyendo porciones de sus vidas y tomando lecciones de ellos, para aplicarla a la vida de los presentes:

En cuarto lugar, el pasaje anterior nos ordena «regocijarnos en la presencia de Yehováh«. Así, los días intermedios de Sukot son marcados por celebraciones, canciones y danzas para Yehováh. También se puede leer el libro de Eclesiastés durante el primer Shabat de Sukot, porque constituye una buena reflexión acerca de lo que significa la vida.

¡EN SUKOT NOS PREPARAMOS PARA EL REGRESO DE YESHÚA!

Por otro lado, cada vez que celebramos la Fiesta, estamos mirando hacia el futuro, cuando Yeshúa retornará como Rey para establecer su autoridad, sometiendo a todas las naciones y rescatando a Israel de lo que parecería una destrucción inevitable.

En resumen

Mirando hacia atrás, recordamos que Yehováh hizo su morada entre los hombres, durante la travesía de nuestros padres por el desierto, y también hacemos memoria de que Yeshúa se hizo hombre viniendo a morar en un cuerpo (tienda) similar a nosotros; y mirando hacia adelante celebramos con esperanza que un día Yeshúa descenderá para establecer su morada definitiva en medio de su pueblo y nunca más se irá. Como ves, toda la Fiesta tiene que ver con la Presencia de Yehováh y/o Yeshúa entre nosotros, ya en el pasado, ya en el futuro.

Por eso es una celebración de regocijo, de alegría, de relajación, de disfrutar las cosas buenas que Yehováh nos ha provisto. Ese es el mandamiento. En otras palabras: se prohibe estar tristes! Gocémonos pues y busquemos que nuestro Padre nos enseñe mucho más de Él y de su bendita Palabra por medio de esta Celebración.

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Lo ideal fuera que durante toda la semana de Sukot, pudiéramos comer, dormir y pasar el mayor tiempo posible en la suka.

Tengamos presente que la Fiesta recibe diferentes nombres: Tabernáculos, Tiendas, Cabañas, Enramadas, etc. Todos en referencia a una vivienda provisional. Sukot, su nombre hebreo, es una festividad de gran alegría, en la que expresamos nuestra completa confianza en Yehováh a la vez que estamos agradecidos, por haber reiniciado nuestra vida limpia después del Día de la Expiación o Yom Kippur.

Lo ideal fuera que durante toda la semana de Sukot, pudiéramos comer, dormir y pasar el mayor tiempo posible en la sucá (tienda, enramada, cabaña), para:

  1. Recordar que Yehováh, hizo vivir en tiendas a nuestros padres, los Israelitas, al salir de Mitsráyim (Egipto),  durante 40 años en el desierto, sin que les faltara cosa alguna.
  2. Tener presente que Yehováh es nuestra verdadera protección y suficiente provisión, de la misma manera como protegió a nuestros padres en el desierto mediante la Nube y la Columna de Fuego y proveyó para todas sus  necesidades durante esos 40 años. (Éxodo 13:21).

De hecho hay familias que optan por irse a «acampar» durante esa semana, ya sea viviendo en una tienda de campaña,  o construyendo una suka (tienda) en su jardín o en su balcón y experimentando las «incomodidades» de ese tipo de experiencia.

El propósito de esta experiencia es también desacostumbrarnos a las comodidades que disfrutamos en el presente, considerando que estas no son lo fundamental en la vida; y que Yehováh es nuestra verdadera fuente de satisfacción.

Durante los días de Sukot, puedes al menos comer en la suka; y si no la puedes construir, entonces adorna tu comedor con alguna ramas de arbustos o de árboles para tener memoria del relato bíblico y poder enseñar a tus hijos acerca de las grandes verdades que encierra esta experiencia.

Pero recuerda: El mandamiento por sobre todo es que nos regocijemos durante la Celebración por todas las bondades de Yehováh para nosotros; entonces prepara platos especiales, postres, bebidas e invita a familiares o amigos para compartir con ellos y contarles de qué trata todo esto.

¡Jag Sameaj!

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¡Confiesa, y se libre!

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Cuando Yehováh nos creó, fuimos dotados con una conciencia. Esta es un tipo de juez que originalmente está equipado para señalarnos lo que es correcto o incorrecto según la Toráh eterna que refleja el carácter justo del Creador y mediante la cual Él rige toda Su Creación.

Pero conforme crecemos y empezamos a caminar por este mundo, esa conciencia es influenciada, educada, alterada y hasta contaminada, de manera que podemos llegar a perder totalmente el sentido de la justicia, como sucede con muchas personas que no se refrenan en hacer mal a otros, con tal de conseguir sus objetivos personales. Es cuando decimos de ellas: ¡No tienen conciencia!

Pero cuando tenemos un encuentro real y transformador con Yeshúa, sucede algo sobrenatural: Esa conciencia es restaurada y renovada para alinearse de nuevo con la Toráh de Yehováh, y surge un nuevo comienzo, una nueva vida, tal como lo describe Pablo (Shaúl):

«…si alguno es nueva criatura en el Mesías, las cosas viejas pasaron; he aquí son hechas nuevas» 2 Corintios 5:17

Entonces, el potencial de mantenernos actuando recta y justamente es reactivado; sin embargo volvemos a deslizarnos principalmente por la fuerza de la costumbre; y corremos el peligro de volver por los viejos caminos ignorando o menospreciando nuestra conciencia que ahora es alertada por el Espíritu de Yehováh que habita en nosotros.

¿Qué hacer? ¿Cómo enfrentar esos problemas? En esos momentos es cuando debemos echar mano del recurso provisto por nuestro Padre para ser restaurados en nuestro caminar: La Confesión.

Pero no hablo de ir ante otro hombre para rendirle cuentas de lo que hemos hecho. Hablo de conversar con Dios, con Yehováh, para ponernos de acuerdo con Él respecto de lo que Él mismo define como injusticia y entonces aceptar que Él tiene la razón, reconociendo que lo que hemos hecho es malo o incorrecto. Acto seguido, por fe nos apropiamos del perdón que nos ha sido ya otorgado mediante Yeshúa y seguimos adelante perfeccionando nuestro andar.

Quizás te preguntes: ¿Y si he obrado injustamente con alguien, cómo hago? Siempre habrá situaciones en las que deberemos ir con la persona a la que hemos agraviado para reconocer ante ella que hemos actuado erróneamente; eso también es confesión; en otras palabras es ponerme de acuerdo con tal persona, en que le hice mal y entonces, en este caso debo pedirle perdón por tal comportamiento; no, ordenarle que me perdone: «Perdóname por eso…», sino que le debo dar la opción a ella de que tome la decisión de otorgarme el perdón.

Yehováh nos provee un día especial durante las Fiestas del Otoño: Yom Kippurim, el día de las expiaciones, o de la liberación de las culpas con las que hemos venido cargando durante el año (o la vida). El décimo día del Séptimo mes del Calendario de Yehováh, es apartado para hacernos una auditoría a nosotros mismos. En tal día se nos ordena humillarnos ante Yehováh (lo que significa en lenguaje bíblico: ayunar). Ese día es considerado un Shabbat en el que no se debe realizar trabajo alguno, sino que debemos retirarnos hacia el silencio y la quietud para poner nuestras cuentas claras con nuestro Padre.

De hecho para poderlo hacer, los días precedentes necesitamos prepararnos adecuadamente, haciendo una introspección con la ayuda de nuestro Padre, para traer a la memoria aquellas intenciones, actitudes, comportamientos y demás que necesitan ser corregidos o reparados, y el primer paso para lograrlo es: La Confesión, tal y como la hemos considerado.

Y la verdad, es que no debiéramos esperar hasta la llegada del Yom Kipurim cada año para arreglar las relaciones con nuestro Padre y con los demás. Esto es algo que requerimos hacer día a día, tal como lo hacemos con nuestro cuerpo al respirar: Exhalamos las toxinas e inhalamos el aire fresco y puro; así también exhalemos nuestras injusticias mediante la confesión, e inhalemos el perdón y la justicia que proviene de Yehováh mediante Yeshúa, nuestro Señor y Mesías.

Si confesamos (reconocemos) nuestros pecados, entonces, puesto que él es digno de confianza y justo, los perdonará y nos purificará de todo mal. 1 Juan 1:9

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El Calendario de Yehováh

La práctica del Calendario de Yehováh, nos ayudará a comprender más claramente los tiempos proféticos, las Escrituras y los Planes de nuestro Padre.

El énfasis sobre la importancia de conocer y entender el Calendario de Yehováh, nunca será exagerado, porque los eventos proféticos de las Escrituras no están en manera alguna, alineados con el calendario que utiliza el mundo día a día. Por esto, muchos serán sorprendidos como ladrón en la noche. A continuación una breve introducción al tema.

Los Días

Desde el momento en que nacemos, comienza la cuenta del tiempo para cada uno de nosotros. De acuerdo a la fecha en que nuestros padres afirman que fuimos dados a luz, empezamos a contar los días, las semanas, los meses y los años. Ese día especial que celebramos cada año, comienza a las 00:00 horas, es decir a la media noche; y termina un segundo antes de la media noche del día siguiente. Sin embargo nuestro Padre Eterno definió de otra manera el inicio y el final de los días. Cuando leemos el relato de la Creación en la Biblia, cada etapa del Proceso, se describe como:

“y fue la tarde y la mañana un día” Génesis 1.5

Los días pues, comienzan a la caída del sol y terminan 24 horas después cuando el sol se oculta de nuevo.

Las Semanas

La Escritura sólo da nombre al séptimo día: Shabbat en Hebreo (sábado en Castellano). Los demás días se reconocen como: el primer día de la semana, el segundo día de la semana y así sucesivamente, hasta el sexto. Únicamente la Biblia RVR 1909, mantiene el nombre del Sábado para ese día. Todas las otras traducciones cambiaron la palabra Sábado, por la expresión: “día de reposo”, dificultando de esa manera tanto el reconocimiento del Shabbat como el cumplimiento de lo ordenado por nuestro Padre Eterno. 

Los Meses

Según las Escrituras, los meses comienzan con el novilunio o la aparición de la primera porción de la luna, luego de las noches en las que no ha sido visible. (Aclaración: La luna nueva astronómica, es un evento calculado que sucede en un instante cuando ésta entra en conjunción con el sol, una de las noches en las que la luna no es visible.)

Ciclos de la Luna

Cuando el Templo en Jerusalén aún estaba en pie, era imperante que dos personas dieran testimonio ante el sumo sacerdote de haber observado a simple vista la primera fracción de la luna’ este entonces procedía a declarar ese día (que ya había iniciado a la caída del sol), como el inicio de un nuevo mes. 

Los Años

El calendario que usamos actualmente, es solar. Significa que calculamos el tiempo en función del sol exclusivamente; sin embargo, nuestro Padre Yehováh administra su Creación conforme a Su calendario que es lunar-solar, haciendo el uso conveniente de los dos astros.

Dios determinó cuando se inician los años:

Habló Yehováh a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año. Exodo 12.1-2

En ese momento, el pueblo Hebreo se hallaba a punto de ser liberado de su esclavitud en Egipto. Era la primavera, cuando todas las plantas están reverdeciendo y regresa la vida luego del frío invierno. El inicio de ese primer mes lo determinó la luna nueva. Posteriormente Yehováh dio instrucciones en cuanto a una segunda condición que se debería tener en cuenta para determinar el inicio de los años: el estado de madurez de la cebada:

Vosotros salís hoy en el mes del aviv. Exodo13.4

La Fiesta de los Panes sin Levadura guardarás; siete días comerás pan sin levadura, según te he mandado, en el tiempo señalado del mes del aviv; porque en el mes del aviv saliste de Egipto. Exodo 34.18

Aviv no era el nombre del mes, sino la condición de la cebada: si se halla encierta condición de madurez y próxima para ser cosechada, se dice que está “aviv”.

Ahora ya sabemos todo lo que necesitamos para determinar cómo iniciar los años en la actualidad, siguiendo las instrucciones de la Toráh. En resumen: si la cebada está aviv, el día que aparece la primera fracción de la luna, entonces se declara el inicio de un nuevo año.

La manera de entender cómo opera este calendario, es practicándolo, al celebrar las Lunas Nuevas, teniendo presentes las Fiestas de Yehováh, guardando el Shabbat como último día de la semana y tomando conciencia del inicio de cada día a la ocultarse el sol. Esto nos ayudará a comprender más las Escrituras y los Planes de nuestro Padre.

Aclara las dudas sobre el Calendario

Toráh Práctica

Te has preguntado: ¿Qué estoy haciendo aquí?

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Esta vida no es para buscar nuestros propios objetivos y satisfacciones; es para llevar a cabo el Plan Eterno diseñado por Yehováh.

Todo ser humano consciente de un destino eterno, se ha hecho esta pregunta por lo menos una vez durante su existencia.  Y la respuesta o la búsqueda de ella determina el sentido de nuestro diario vivir.

Cuando escuchamos o leemos la vida de Moshé por primera vez, no esperamos que el desarrollo de los eventos más importantes comenzara a la edad de ochenta años. Ahora, si tratamos de entrar en la mente de este hombre durante sus primeros cuarenta años de vida, quizás le hallaríamos preguntándose la por qué su vida era tan diferente a la de sus hermanos que estaban en esclavitud. Esta, fue para él una época de abundancia, comodidad, placeres, logros, reconocimiento y en general de todo lo que una persona desearía alcanzar en la vida.

Pero cuando quiso dejar de ser espectador y se convirtió en protagonista defendiendo a un esclavo y dando muerte al agresor, su vida se tornó una pesadilla. Se convirtió en prófugo, lo abandonó todo y habitando en una tierra extraña, se dedicó a cuidar los rebaños de su suegro, pues tal parece que hastiado de la riqueza y el poder, ni tuvo la motivación para tenerlos propios.

Así pasó los siguientes 40 años, y es probable que diera por concluida su misión en la vida. Mas Yehováh tenía otros planes: Lo llamó y lo comisionó para liberar a Yisrael de la esclavitud y así llegó a ser una persona cuya influencia permanece en todo el mundo hasta nuestros días.

Cuatro claves que te ayudarán a descubrir por qué estás aquí

  1. Primero que todo, ten presente que Yehováh nunca hará lo que tú puedas hacer; pero estará allí para ayudarte a lograr las cosas que están más allá de tus límites cuando hayas agotado todos tus recursos. En otras palabras, todo lo que esté a tu alcance para hacer buscando la solución de una situación y que sea legal e íntegro, debes hacerlo porque de allí en adelante es Yehováh quien puede intervenir.
  2. En segundo lugar, lo que sea que tengas a la mano para hacer, cualquier trabajo, tarea o aún cualquier actividad recreativa, hazla todo con la mejor actitud y poniendo lo mejor de ti.  Es la manera de crecer, de descubrir el verdadero significado de las cosas. Cuando te mueves perezosamente, con fastidio y con actitudes negativas, estas eliminando la posibilidad de descubrir nuevos horizontes. Muy probablemente, cuando a Moshé “le tocó” aprender a pastorear las ovejas de su suegro, lo hizo con la mejor actitud, porque es evidente que esa labor le permitió desarrollar áreas de su vida que luego le fueron útiles en el “pastoreo” de la nación que tuvo a su cargo.
  3. En tercer lugar necesitas cincelar en tu mente y corazón el concepto de la total Soberanía de Yehováh. ¿Acaso no se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. Y en cuanto a vosotros, aun los cabellos de la cabeza, todos están contados» Mateo 10:29-30. Así lo expresó Yeshúa y eso fue lo que le sostuvo durante su paso por la tierra, permitiéndole cumplir su misión. Cuando aceptas esta Verdad y confías plenamente en ella, entonces tu corazón halla el reposo, y la paz encuentra un nido en tu alma; después de todo, puedes estar seguro de que Quien está contigo, es más grande que el que está en el mundo y Si Yehováh está contigo… ¿quién contra ti?
  4. En cuarto lugar, vive solamente un día a la vez, dejando el futuro en Sus manos porqueÉl tiene cuidado de nosotros. Las enseñanzas de Yeshúa fueron repetitivas respecto a esto: «…no os preocupéis por el día de mañana, bástele a cada día su propio mal  y …danos hoy nuestro pan de cada día… son palabras que nos instan a una total dependencia en el día a día de nuestro Creador. El sistema en que vivimos, busca manipular nuestros temores vendiéndonos inseguridad a cada paso; por eso los seguros de vida, de salud, de ahorro para la vejez, de sepelio, etc. Pero no podemos prever todas las eventualidades futuras que solo están en la manos de nuestro Padre. Por eso, entender el concepto de Su Soberanía, es vital para descubrir la respuesta planteada al inicio: ¿Qué estoy haciendo aquí? Reconocer que Yehováh tiene el control absoluto te permitirá desarrollar tu dependencia de Él y así serás conducido por su Providencia de manera aún imperceptible para que cumplas el plan que Él necesita que lleves a cabo y que es la razón por la cual te dio la existencia y te ha cuidado hasta ahora.

En conclusión

Esta vida no es para buscar nuestros propios objetivos y satisfacciones; es para llevar a cabo el Plan Eterno diseñado por Yehováh, en Él cual ha querido darnos participación, combinando maravillosamente nuestros intereses, talentos y circunstancias con su propósito eterno: Restaurar el orden en todo el Universo, sometiendo todas las cosas bajo sus pies: