shutterstock_540430552

Celebrando Sukot en familia

Habló Yehováh a Moshé, diciendo: 
 Habla a los hijos de Yisrael, y diles: El dia quince de ese mes séptimo es la solemnidad de los Tabernáculos para Yehováh durante siete días. El primer día habrá santa convocación. No haréis ningún trabajo de servidumbre…  En el octavo día tendréis santa convocación, y presentaréis ofrenda ígnea ante Yehováh: es reunión solemne, ninguna obra de servidumbre haréis. Levítico 23:34-36

Algunas versiones de las Escrituras utilizan la palabra: Tabernáculos para referirse a la Fiesta de Sukkot, que también puede ser nombrada como de las Cabañas ó Tiendas ó Enramadas (todos estos nombres son sinónimos y se pueden usar sin problema).

Lo primero que necesitamos tener en mente es que tanto el Primer día de la Fiesta como el Octavo, son declarados “de santa convocación… ningún trabajo de servidumbre haréis.” Lo cual significa que cada uno de estos días es de reposo.

La Toráh nos instruye a reunirnos en esos días para regocijarnos delante de YHWH y presentar holocausto u ofrenda ígnea, cosa que no podemos hacer por las razones obvias. Entonces, ¿Qué podemos hacer?

Aspectos importantes

En primer lugar, es una celebración que se realiza después de haber recogido la cosecha. Para nosotros que no estamos en el campo, esto puede carecer de sentido; sin embargo, si reflexionamos acerca de los alimentos que llegan a nuestra mesa cada día, nos daremos cuenta de que son el producto de la tierra que semanas o meses atrás fueron provistos por la bondad de Yehováh, entonces la celebración comenzará a cobrar significado.

En segundo lugar, observemos que la Fiesta sigue un patrón similar al de la Fiesta de Matzot – Panes Sin Levadura: Comienza con un día de reposo, continúa por siete días y el Octavo será otro día de reposo, lo que trae a nuestra mente la sombra de un nuevo comienzo! Así mismo la humanidad está determinada a vivir por siete milenios antes del nuevo comienzo que se menciona al final del libro de Apocalipsis.

En tercer lugar, se nos da la instrucción de tomar cuatro clases de ramas: Arbol frutal, palmera, árbol frondoso y sauce. No dice que para construir una enramada con ellas, sino para regocijarnos en presencia de Yehováh.

Ciertamente el día quince de este mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, celebraréis una fiesta solemne a Yehováh durante siete días. El primer día habrá un reposo solemne, y el octavo día también habrá un reposo solemne. 

El primer día tomaréis para vosotros fruto de árbol selecto, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces del arroyo, y durante siete días os regocijaréis en presencia de Yehováh vuestro Dios. 

Levítico 23:39-40

A continuación compartiré los significados que nuestros hermanos de Yahudáh han hallado en cada una de las especies usadas en la Fiesta:

    1. Una fruta de árbol selecto: Puede ser un cítrico o cualquier otra fruta especial de buen gusto y fragancia. Representa a una persona sabia en la Toráh y con buenas acciones.
    2. La palmera (de dátiles): Es comestible, pero no tiene fragancia. Representa a una persona con sabiduría pero sin buenas acciones.
    3. Arbol frondoso (Mirto): Buena fragancia, pero incomible. Representa a una persona que realiza buenas acciones pero que le falta sabiduría.
    4. Sauce: No tiene ni sabor ni fragancia. Representa a la persona que no tiene sabiduría y que tampoco realiza buenas acciones.

En cada noche de la semana podríamos “invitar” a grandes personajes de Yisrael tales como Avraham, Yitsjak, Yaakov, Moshé, Aharón, Yosef (José), David, etc. para compartir acerca de ellos en la Sukka, lo cual haríamos leyendo porciones de sus vidas y tomando lecciones de ellos, para aplicarla a la vida de los presentes:

En cuarto lugar, el pasaje anterior nos ordena “regocijarnos en la presencia de Yehováh“. Así, los días intermedios de Sukkot son marcados por celebraciones, canciones y danzas para Yehováh. También se puede leer el libro de Eclesiastés durante el primer Shabbat de Sukkot, porque constituye una buena reflexión acerca de lo que significa la vida.

¡EN SUKKOT NOS PREPARAMOS PARA EL REGRESO DE YESHÚA!

Por otro lado, cada vez que celebramos la Fiesta, estamos mirando hacia el futuro, cuando Y’shua retornará como Rey para establecer su autoridad, sometiendo a todas las naciones y rescatando a Yisrael de lo que parecería una destrucción inevitable.

En resumen

Mirando hacia atrás, recordamos que Yehováh hizo su morada entre los hombres, durante la travesía de nuestros padres por el desierto, y también hacemos memoria de que Yeshúa se hizo hombre viniendo a morar en un cuerpo (tienda) similar a nosotros; y mirando hacia adelante celebramos con esperanza que un día Yeshúa descenderá para establecer su morada definitiva en medio de su pueblo y nunca más se irá. Como ves, toda la Fiesta tiene que ver con la Presencia de Yehováh y/o Yeshúa entre nosotros, ya en el pasado, ya en el futuro.

Por eso es una celebración de regocijo, de alegría, de relajación, de disfrutar las cosas buenas que Yehováh nos ha provisto. Ese es el mandamiento. En otras palabras: se prohibe estar tristes! Gocémonos pues y busquemos que nuestro Padre nos enseñe mucho más de Él y de su bendita Palabra por medio de esta Celebración.

shutterstock_1299421846-Piloto

Obediencia: Una palabra desacreditada

¿Te imaginas a un piloto que despega su nave por la pista que mejor le parece? ¿Que toma la ruta caprichosa para llegar a su destino y que aterriza cuando le da la gana usando la pista que se le antoje? No necesitamos ser clarividentes para anunciar una tragedia. Un piloto experimentado, sabe que debe obedecer cuidadosamente las instrucciones que le proveen desde las torres de control, para llegar a su destino protegiendo su vida y las de sus pasajeros.

Al presente la palabra obediencia está muy desacreditada, principalmente porque Hollywood nos ha vendido la imagen de héroes rebeldes que logran sus propósitos desafiando aún a sus propios jefes. Esto no es otra cosa que lo anunciado por el apóstol Shaúl en 2Timoteo 3, que nos describe la descomposición de los tiempos del fin, previa al retorno del Mesías. 

Sin embargo, Yehováh siempre nos dará la libertad de hacer decisiones. Esto es claro cuando leemos Su Palabra, que siempre nos motiva a tomar la opción correcta: obedecer sus Instrucciones.

Si bien Yehováh, como soberano absoluto, bien pudiera imponer sus decretos sin dejarnos alternativa, no solo nos da la posibilidad de decidir, sino que además nos da motivaciones para obedecer mostrándonos los beneficios de hacerlo y desde luego las terribles consecuencias de hacer la decisión equivocada.

De hecho Su Creación está organizada de acuerdo a Sus Leyes y Decretos por lo cual al informarnos de esas leyes, nos está dando el privilegio de sacar ventaja de ellas. Observa detenidamente los versos 7:13-15 del Libro de Deuteronomio, y detalla cuidadosamente las bendiciones que resultan de la obediencia.

Reflexiona:
Si algunas de estas bendiciones están ausentes de tu vida, ¿será que la calidad de tu obediencia tiene algo que ver allí?

La OBEDIENCIA no es solamente un asunto externo.  Yeshúa nos mostró claramente cuál debería ser nuestra actitud al obedecer, buscando no solo cumplir externamente la letra de la Toráh, sino descubriendo su espíritu para que nuestra obediencia sea perfecta.

shutterstock_1315920878

¿Cuál es la importancia de seguir Las Instrucciones?

Un aspecto sobre el cual necesitamos reflexionar es que Yehováh le plantea a Yisrael, que una vez hayan entrado en la tierra, TODOS  los mandamientos que han recibido serán vigentes:

Pondréis cuidado pues en observar todos los estatutos y decretos que yo pongo hoy delante de vosotros.
Deuteronomio 11:32

Encontramos en esto una sombra de lo que es nuestra vida una vez que hemos sido rescatados por Yeshúa: Antes vivíamos en el mundo (Mitsráyim-Egipto) sin Elohim y sin Toráh. Yeshúa llegó a nosotros nos rescató de la esclavitud del pecado (de los deseos, las pasiones, la culpa, el temor, etc.) y en cierto sentido “cruzamos el Jordán” es decir hicimos un mikvéh (inmersión o bautismo), y declaramos públicamente que hemos entrado en una nueva vida.

Pero de la misma manera que la nación de Yisrael una vez establecida en la tierra prometida tenía la responsabilidad de elegir vivir de acuerdo a los estatutos y decretos entregados por Yehováh, nosotros, tenemos la responsabilidad de elegir llevar una vida de acuerdo a esos mismos estatutos y decretos, modelados por Yeshúa, y re-confirmados por él.

En otras palabras, si afirmamos que estamos en Yeshúa, nuestra vida ha de ser regida por sus Instrucciones – Toráh, porque como él claramente proclamó:

No penséis que he venido a abrogar (anular) la Toráh o los Profetas; no vine a abrogar, sino a dar cumplimiento.
Mateo 5:17

Declaración confirmada por Yojanán (Juan) en su primera carta:

En esto sabemos que le hemos conocido: si guardamos sus mandamientos. El que dice: yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, es mentiroso, y la verdad no está en él…  
1 Juan 2:3-6

Razón de la obediencia

Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre.
Deuteronomio 12:28

Si observas cuidadosamente, te darás cuenta de que en ningún pasaje donde se invita a la obediencia, Yehováh dice que al hacerlo alcanzaremos la vida eterna! No! la obediencia es para que podamos establecer familias sanas, relaciones interpersonales adecuadas, negocios justos y una sociedad equilibrada que sea ejemplo para las demás naciones de la tierra. La salvación siempre fue planeada por misericordia mediante el sacrificio de Yeshúa, el cual fue anunciado desde Génesis 3:15.

En otras palabras Yehováh nunca tuvo la intención de que los seres humanos fueran salvos por el cumplimiento de la Ley – Toráh. Esta no fue dada con ese propósito. En cambio, sí encontramos vez tras vez que seguir sus Estatutos lo mejor que podamos, nos producirá una vida de libertad, abundancia y comodidad en esta tierra.

El capítulo 14 retoma el asunto de las prácticas paganas comunes, tales como las marcas en el cuerpo (tatuajes) y los alimentos que Yehováh creó para que fueran nuestro alimento.

shutterstock_384331075

No diferimos mucho de Balaam

’Elohim dijo a Balaam: No irás con ellos ni maldecirás al pueblo, porque él es bendito.
Números 22.12

Cuando estamos frente a alguien que consideramos terco, coloquialmente y cariñosamente también usamos la expresión: “no seas burro”, porque este animal eventualmente tiene sus ataques de terquedad.

Una persona terca, es alguien que ha cerrado sus oídos a las razones más claras y poderosas, porque se halla “casada” con sus propias opiniones y pensamientos. Es alguien atrapado en la caja de su experiencia y considera que lo sabe todo y nada tiene que aprender.

Balaam, el profeta pagano, tenía ese perfil: Consultaba a Yehováh, pero como Él no afirmaba sus deseos y planes, buscaba cómo darle la vuelta a sus directrices, para conseguir lo que su corazón deseaba ardientemente.

¿De qué sirve orar en busca de dirección, cuando el corazón ya ha tomado un sendero? ¿Responderá Yehováh a quienes solo buscan que Él les confirme sus deseos egoístas?

Balaam buscó una y otra vez, la manera de cumplir los deseos del rey Balac de maldecir a Yisrael porque íntimamente anhelaba la paga ofrecida. De nada valió que Yehováh hiciera hablar a su asna para hacerlo entrar en razón; y de no ser porque Yehováh tenía un pacto con nuestro padre Avraham, respecto a que ni él ni su descendencia serían maldecidos, seguramente hubiera proferido las palabras que deseaba el rey Balac.

Cuando Yehováh nos ha revelado Su voluntad respecto de algo, es un asunto no negociable. Es el caso de los Mandamientos:  No imaginemos que Yehováh, cuando establecía, por ejemplo el sexto mandamiento, tiró una moneda al aire y dijo: “con cara, asesinar es pecado y con sello (o cruz) asesinar es bueno”.  La moneda cayó “cara” y por eso entonces asesinar es malo!  ¿Suena ridículo verdad? Cuando Yehováh toma decisiones, lo hace de acuerdo a su carácter y sus planes eternos. En éste caso, Yisrael estaba en el centro de Su propósito y nada cambiaría la bendición que ya había sido decretada y otorgada.

Así en nuestro diario caminar, si hemos de buscar la dirección de Yehováh para cualquier aspecto de la vida, pongámonos en una posición neutra realmente, y estemos dispuestos a renunciar a lo que más anhela nuestro corazón, porque solo entonces sera posible discernir el camino correcto.

Vides

No seamos “duros” para aprender

Quizás los lectores recuerden la serie de películas: “Duro de matar” donde el protagonista resiste contra todo atentado que diversos personajes malévolos hacen contra su vida.

Sed Separados

Yehováh nos llama a ser apartados (santos)

La lectura de hoy inicia con una clara demanda de Yehováh para su pueblo debido a la relación que ellos comenzaron y esperaban mantener con Él.

“Habló Yehováh a Moshé diciendo:  Habla a toda la asamblea de los hijos de Israel y diles: SED SANTOS, PORQUE YO, YEHOVÁH VUESTRO ELOHIM, SOY SANTO”

Antes de seguir adelante, detente por un momento en la lectura y piensa: ¿Qué es ser santo?

Tradicionalmente hemos entendido que la santidad tiene que ver con ser impecables, es decir con mantenernos perfectos y sin cometer pecado alguno. Sin embargo las Escrituras nos enseñan otra cosa.

En hebreo la palabra kedushah (de la raíz kadosh), significa ser apartado. El término kadosh nos conecta con la esfera o la dimensión de lo sagrado; es decir, de lo que es radicalmente separado de todo lo que es pecaminoso y profano. En otras palabras, lo santo es todo lo que es alto y excelso (Isaías 57:15), es algo más allá de toda comparación y exclusivo (Isaías 40:25); por eso la santidad es un sinónimo del mismo Yehováh Elohim!

La idea de santidad (separación) implica diferenciación: la dimensión de lo que es apartado está enteramente separada de lo que es común, de lo habitual, de lo profano. Lo apartado es singular, es único, inspira respeto (o temor) y aún llega a ser terrible o espantoso, porque su presencia pone de manifiesto lo imperfecto. Como el Apartado, Yehováh es distinto, sagrado, separado como el único de Su clase; por tanto El es merecedor de la adoración y del culto porque es sin igual, sin rival y permanece como Dueño, Creador y Suprema Autoridad en relación con el mundo y sus criaturas.

Así las cosas, entonces ser apartados significa que nosotros debemos separarnos de todo lo que es mundano, banal, común o malo. En otras palabras, ser apartado significa absoluta bondad moral y perfección. Es imposible que Yehováh condone el pecado o la injusticia de cualquier clase y nivel, porque al hacerlo negaría la distinción entre lo apartado y lo profano y por tanto minaría la naturaleza de la santidad misma. Lo apartado – santo- es lo opuesto a lo profano. Es lo mismo que la naturaleza de la luz, la cual disipa las tinieblas y no da lugar a ellas. No pueden coexistir de ninguna manera ni en ninguna proporción.

Torah y Sexo

Toráh y Sexxxo

La sociedad está revaluando la moralidad. A pesar de que los valores morales son absolutos porque están determinados por la Toráh, el espíritu de iniquidad (léase: de rechazo a la Toráh), está contaminando toda la Creación sabiendo que le queda muy poco tiempo.

 Yehováh habló a Moshé diciendo: Habla a los hijos de Yisrael y diles:  Yo soy Yehováh vuestro Dios. No haréis como hacen en la tierra de Mitsráyim en la cual morasteis, ni haréis como hacen en la tierra de Canaán adonde Yo os estoy conduciendo.  No seguiréis sus costumbres. Cumpliréis mis decretos y observaréis mis estatutos para andar en ellos. Yo soy Yehováh vuestro Dios.  Observaréis mis estatutos y mis decretos, pues el hombre que los haga, vivirá por ellos.  Yo Yehováh. Levítico 18: 1-5

Acto seguido, Yehováh describe una variedad de comportamientos prohibidos en relación a la sexualidad y que por razones obvias – o de sentido común- son catalogadas como abominaciones que terminan contaminando no solo a quienes las practican sino también la tierra en la que habitan.

Es claro que el comportamiento de los hijos de Yehováh, no puede ser acorde con el de la gente en el mundo. No importa que la mayoría piense de otra manera, revalúe, redefina, apruebe, promueva, publique y celebre, comportamientos que la Toráh describe como abominaciones. Ante Yehováh, nuestro Padre siguen siendo eso: ¡abominaciones!

LA TORAH Y LA SEXUALIDAD

Algunas traducciones usan la expresión: “No descubrirás la desnudez de…” y menciona a algún pariente cercano, lo cual no simplemente se refiere a mirar a la persona desnuda, sino a deshonrar a ese familiar ya sea teniendo relaciones sexuales con esa persona o con alguien muy allegado(a) a el ó a ella. Por ejemplo:

No descubrirás la desnudez de la hermana de tu padre.  Es pariente próxima de tu padre.  Levítico 18:12

Claramente se trata de no mantener ninguna relación sexual con una tía, porque es la hermana de su padre. Algunas versiones más modernas como la Nueva Traducción Viviente, traduce el mismo verso así:

No tengas relaciones sexuales con tu tía, la hermana de tu padre, pues es una pariente cercana de tu padre.  Levítico 18:12

Y de manera similar sucede con el resto del capítulo, por lo cual es recomendable leerlo en diferentes versiones.

Claramente Yehováh da mandamientos, entre otras cosas, acerca del adulterio, del bestialismo (relaciones sexuales con animales) y de la homosexualidad, esta última claramente condenada y considerada abominación:

No te acostarás con varón como si fuera mujer.  Es abominación. Levítico 18:22

Ahora bien, el mandamiento es para todo aquél que se identifique con Yisrael, como es el caso de todos quienes afirman ser seguidores de Yeshúa (vs 26). Yehováh advierte que ese tipo de comportamiento trajo el juicio sobre las naciones que habitaban la tierra que los Yisraelitas estaban a punto de heredar.

No nos extrañe pues, que un juicio severo de parte del Creador se acerque a esta generación perversa que pretende cambiar la definición del matrimonio, que está dando niños huérfanos en adopción a parejas homosexuales, que promueve todo tipo de aberraciones y desviaciones sexuales como si fueran simplemente preferencias sexuales permitidas.

Los hijos de Yehováh no podemos aceptar por ningún motivo que tales comportamientos sean correctos.