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¡Todos somos Importantes!

La lectura del inicio del libro de los Números – Bemidbar nos introduce al primer censo que se llevó a cabo en Israel. La idea nos fue simplemente contar la gente. Observa que la instrucción dice:

Levantad censo de toda la asamblea de los hijos de Yisrael, por sus casas paternas, contando los nombres de todos los varones, cabeza por cabeza.  Números 1:2

¿Qué significa “contando los nombres”?… piensa un poco…

Evidentemente Yehováh no deseaba que los individuos fueran simplemente un número, sino que mantuvieran su “identidad” por eso lo que se contaba eran “los nombres”. Nuestro Padre nunca nos despersonaliza, Él nos conoce por nombre propio y nos distingue como seres únicos de su Creación.

En los últimos tiempos, la Bestia marcará a los hombres con su símbolo y en su incapacidad de ser omnisciente como solo Yehováh lo es, pretenderá controlar a todos los seres humanos mediante el uso de su marca, haciéndose pasar por Dios y muchos serán engañados. Para la Bestia lo que cuenta es  el número de sus seguidores a quienes arrastrará a perdición eterna con ella.

A continuación la lectura nos lleva a través de la organización del pueblo en torno a la tienda del Tabernáculo.

Como seres humanos, tendemos a pensar que hay cargos más importantes que otros. Por ejemplo podríamos pensar que tener a cargo los utensilios del lugar santísimo, era más importante que cargar las basas de la cerca que rodeaba el Tabernáculo. Pero Yehováh no piensa así. Todo trabajo es importante y no hay nadie mejor que otro. Eso lo enfatizó Yeshúa cuando escuchó que sus discípulos discutían sobre cuál de ellos sería el mayor en el reino:

…el que quiera ser primero entre vosotros, hágase siervo de los demás… Mateo 20:27

Cada uno de nosotros ha sido enviado por nuestro Padre para realizar una tarea en tanto que estamos en esta vida. Todas son tareas igualmente importantes. Dentro del pueblo de Yehováh, no hay lugar para las jerarquías de poder ni para enseñorearse los unos de los otros. Lo que vemos hoy en las iglesias con todos sus niveles administrativos y de liderazgo, no es lo que nuestro Padre planeó. En la administración de las cosas del Tabernáculo todos eran igualmente importantes. La Autoridad Suprema estaba entre ellos y aún Moshé se consideraba a sí mismo un siervo de Yehováh con una tarea para realizar.

Cuando reconocemos a Yehováh como la Autoridad Suprema que está en control absoluto de las circunstancias, no necesitamos enseñorearnos de los demás y tampoco debemos permitir que alguien lo haga con nosotros.

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