…Yeshúa mirándole, le amó

Marcos 10:17-31
Semana 62

Por: Harold Calvo   –

“Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” le preguntó un joven rico a Yeshúa y él le respondió: “Guarda los mandamientos”. Resulta muy interesante que  Yeshúa no le citó mandamientos relacionados con guardar el Shabat, las Fiestas del Señor, o la dieta del Creador (los cuales quizás requieren tener una mayor revelación de la Toráh de Yehováh) sino que le citó mandamientos universales, que cualquier persona común y corriente puede guardar independientemente de su conocimiento bíblico:

“No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre” Marcos 10:19.

A pesar de que Yeshúa no entró en tecnicismos con el joven rico, aún así, éste le respondió diciendo que él ya cumplía con todos esos mandamientos desde joven:

“El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud” Marcos 10:29.

Y es aquí donde una vez más podemos ver la misericordia y el amor del Padre reflejado a través de Yeshúa, cuando se nos dice que “Yeshúa mirándole entonces, le amó”. Observe que el pasaje no dice que Yeshúa haya cambiado su discurso diciendo: “esta bien, no hay problema, puedes heredar la vida eterna, nos vemos en el Reino”. ¡No! Se nos dice que Yeshúa mirándole le amo y le dijo:

“Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme…” Marcos 13:21.

Puedo imaginarme a Yeshúa como un padre amoroso, revelándole a este joven uno de los secretos más valiosos del Reino: “Puedes guardar todos los mandamientos que haya, pero mientras pongas tu confianza en tus riquezas, no entraras en el Reino de los Cielos”.

¿Dónde está puesta nuestra confianza?