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Celebrando Sukot en familia

Habló Yehováh a Moshé, diciendo: 
 Habla a los hijos de Yisrael, y diles: El dia quince de ese mes séptimo es la solemnidad de los Tabernáculos para Yehováh durante siete días. El primer día habrá santa convocación. No haréis ningún trabajo de servidumbre…  En el octavo día tendréis santa convocación, y presentaréis ofrenda ígnea ante Yehováh: es reunión solemne, ninguna obra de servidumbre haréis. Levítico 23:34-36

Algunas versiones de las Escrituras utilizan la palabra: Tabernáculos para referirse a la Fiesta de Sukkot, que también puede ser nombrada como de las Cabañas ó Tiendas ó Enramadas (todos estos nombres son sinónimos y se pueden usar sin problema).

Lo primero que necesitamos tener en mente es que tanto el Primer día de la Fiesta como el Octavo, son declarados “de santa convocación… ningún trabajo de servidumbre haréis.” Lo cual significa que cada uno de estos días es de reposo.

La Toráh nos instruye a reunirnos en esos días para regocijarnos delante de YHWH y presentar holocausto u ofrenda ígnea, cosa que no podemos hacer por las razones obvias. Entonces, ¿Qué podemos hacer?

Aspectos importantes

En primer lugar, es una celebración que se realiza después de haber recogido la cosecha. Para nosotros que no estamos en el campo, esto puede carecer de sentido; sin embargo, si reflexionamos acerca de los alimentos que llegan a nuestra mesa cada día, nos daremos cuenta de que son el producto de la tierra que semanas o meses atrás fueron provistos por la bondad de Yehováh, entonces la celebración comenzará a cobrar significado.

En segundo lugar, observemos que la Fiesta sigue un patrón similar al de la Fiesta de Matzot – Panes Sin Levadura: Comienza con un día de reposo, continúa por siete días y el Octavo será otro día de reposo, lo que trae a nuestra mente la sombra de un nuevo comienzo! Así mismo la humanidad está determinada a vivir por siete milenios antes del nuevo comienzo que se menciona al final del libro de Apocalipsis.

En tercer lugar, se nos da la instrucción de tomar cuatro clases de ramas: Arbol frutal, palmera, árbol frondoso y sauce. No dice que para construir una enramada con ellas, sino para regocijarnos en presencia de Yehováh.

Ciertamente el día quince de este mes séptimo, cuando hayáis recogido el fruto de la tierra, celebraréis una fiesta solemne a Yehováh durante siete días. El primer día habrá un reposo solemne, y el octavo día también habrá un reposo solemne. 

El primer día tomaréis para vosotros fruto de árbol selecto, ramas de palmeras, ramas de árboles frondosos y sauces del arroyo, y durante siete días os regocijaréis en presencia de Yehováh vuestro Dios. 

Levítico 23:39-40

A continuación compartiré los significados que nuestros hermanos de Yahudáh han hallado en cada una de las especies usadas en la Fiesta:

    1. Una fruta de árbol selecto: Puede ser un cítrico o cualquier otra fruta especial de buen gusto y fragancia. Representa a una persona sabia en la Toráh y con buenas acciones.
    2. La palmera (de dátiles): Es comestible, pero no tiene fragancia. Representa a una persona con sabiduría pero sin buenas acciones.
    3. Arbol frondoso (Mirto): Buena fragancia, pero incomible. Representa a una persona que realiza buenas acciones pero que le falta sabiduría.
    4. Sauce: No tiene ni sabor ni fragancia. Representa a la persona que no tiene sabiduría y que tampoco realiza buenas acciones.

En cada noche de la semana podríamos “invitar” a grandes personajes de Yisrael tales como Avraham, Yitsjak, Yaakov, Moshé, Aharón, Yosef (José), David, etc. para compartir acerca de ellos en la Sukka, lo cual haríamos leyendo porciones de sus vidas y tomando lecciones de ellos, para aplicarla a la vida de los presentes:

En cuarto lugar, el pasaje anterior nos ordena “regocijarnos en la presencia de Yehováh“. Así, los días intermedios de Sukkot son marcados por celebraciones, canciones y danzas para Yehováh. También se puede leer el libro de Eclesiastés durante el primer Shabbat de Sukkot, porque constituye una buena reflexión acerca de lo que significa la vida.

¡EN SUKKOT NOS PREPARAMOS PARA EL REGRESO DE YESHÚA!

Por otro lado, cada vez que celebramos la Fiesta, estamos mirando hacia el futuro, cuando Y’shua retornará como Rey para establecer su autoridad, sometiendo a todas las naciones y rescatando a Yisrael de lo que parecería una destrucción inevitable.

En resumen

Mirando hacia atrás, recordamos que Yehováh hizo su morada entre los hombres, durante la travesía de nuestros padres por el desierto, y también hacemos memoria de que Yeshúa se hizo hombre viniendo a morar en un cuerpo (tienda) similar a nosotros; y mirando hacia adelante celebramos con esperanza que un día Yeshúa descenderá para establecer su morada definitiva en medio de su pueblo y nunca más se irá. Como ves, toda la Fiesta tiene que ver con la Presencia de Yehováh y/o Yeshúa entre nosotros, ya en el pasado, ya en el futuro.

Por eso es una celebración de regocijo, de alegría, de relajación, de disfrutar las cosas buenas que Yehováh nos ha provisto. Ese es el mandamiento. En otras palabras: se prohibe estar tristes! Gocémonos pues y busquemos que nuestro Padre nos enseñe mucho más de Él y de su bendita Palabra por medio de esta Celebración.

¿Nos hace salvos la oración de salvación?

¿Nos hace salvos la oración de salvación?

“…si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” Rom 10:9.

En ocasiones se utiliza este pasaje para decir que podemos alcanzar la salvación a través de la oración del pecador: “Confieso que Jesús es mi Señor y mi Salvador…” y con pronunciar esta oración nos garantizamos un lugar en el Reino de los Cielos. Pero, ¿qué significa realmente “confesar que Jesús es el Señor”? Acompáñenos a medida que examinamos detalladamente las palabras del Maestro con respecto a la salvación.

La creación profética del Estado de Israel – Parte 2

Les invitamos a escuchar la segunda parte del programa “La creación profética del Estado de Israel” donde discutimos la influencia del Sionismo en la creación del Estado de Israel, el mandato británico, la Guerra de la Independencia, la porción de tierras que le tocó a Israel según la ONU, la situación con los árabes, la Guerra de los 6 días, la Guerra de Yom Kipur, y otros aspectos relevantes al Estado moderno de Israel.

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¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?

Mateo 21:28-32

Semana 63

En esta parábola, utilizando el modelo de la familia, Yeshúa nos brinda una clave para poder entender mejor cómo podemos entrar en el Reino de los Cielos. “Cree en el Señor Yeshúa, y serás salvo tú y tu casa” fueron las palabras de Pablo y Silas al carcelero en Macedonia (Hechos 16:31), cuando este les preguntó qué debía hacer para ser salvo, pero evidentemente hemos fallado en entender qué significa “creer” ya que las mismas Escrituras dicen que los demonios también “creen y tiemblan” (Santiago 2:19) y que para ellos no hay salvación. Entonces, ¿qué significa “creer en Yeshúa”?

Antes de responder a la pregunta, analicemos la parábola de Yeshúa acerca de los dos hijos.

“Un hombre tenía dos hijos, y acercándose al primero, le dijo: Hijo, ve hoy a trabajar en mi viña. Respondiendo él, dijo: No quiero; pero después, arrepentido, fue. Y acercándose al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo él, dijo: Sí, señor, voy. Y no fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?”
Mateo 21:28-31.

Evidentemente el que se arrepintió y llevó a cabo lo encomendado fue el que hizo la voluntad de su padre.

Veamos otro pasaje muy conocido donde Yeshúa vuelve a mencionar algo similar, pero en esta ocasión cita directamente el Reino de los Cielos:

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” Mateo 7:21

Incluso en el primer siglo era sabido entre el pueblo que Yehováh escuchaba aun a los pecadores que le temían y hacían su voluntad:

“Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye” Juan 9:31

Entonces ¿qué es hacer la voluntad del Padre?

Isaías 1:16-17 nos dice que la voluntad de Yehováh es que dejemos de “hacer lo malo, aprendamos a hacer el bien, busquemos el juicio, restauremos al agraviado, hagamos justicia al huérfano, y amparemos a la viuda”.

Creer en Yeshúa es vivir como él vivió y es hacer justamente lo que él dijo que hiciéramos.

Sin duda alguna Yeshúa es el camino que vino a revelarnos cómo guardar la voluntad del Padre y eso es: ¡guardando sus mandamientos!

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¿Nos hace salvos la oración de salvación?

“…si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” Rom 10:9.

En ocasiones se utiliza este pasaje para decir que podemos alcanzar la salvación a través de la oración del pecador: “Confieso que Jesús es mi Señor y mi Salvador…” y con pronunciar esta oración nos garantizamos un lugar en el Reino de los Cielos. Pero, ¿qué significa “confesar que Jesús es el Señor”?

Las dos casas de Israel

Las Dos Casas de Israel

Estudio basado en el programa de Un Rudo Despertar Radio: Las Dos Casas de Israel, que puede escuchar haciendo click aquí.

¿Qué son las dos Casas de Israel?
¿Cuál es la historia detrás de la división del Reino?
¿Qué enseñaron los profetas hebreos acerca de la restauración de este Reino? ¿Quiénes son las tribus perdidas de Israel?
¿En dónde enseñó el Mesías acerca de estas dos casas?

Acompáñenos en este apasionante estudio a medida que profundizamos en la historia de Israel y la profecía bíblica para descubrir este importante tema y como nos afecta a nosotros en estos últimos días.

Click aquí para leer el estudio completo o descargarlo en PDF…

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Obediencia: Una palabra desacreditada

¿Te imaginas a un piloto que despega su nave por la pista que mejor le parece? ¿Que toma la ruta caprichosa para llegar a su destino y que aterriza cuando le da la gana usando la pista que se le antoje? No necesitamos ser clarividentes para anunciar una tragedia. Un piloto experimentado, sabe que debe obedecer cuidadosamente las instrucciones que le proveen desde las torres de control, para llegar a su destino protegiendo su vida y las de sus pasajeros.

Al presente la palabra obediencia está muy desacreditada, principalmente porque Hollywood nos ha vendido la imagen de héroes rebeldes que logran sus propósitos desafiando aún a sus propios jefes. Esto no es otra cosa que lo anunciado por el apóstol Shaúl en 2Timoteo 3, que nos describe la descomposición de los tiempos del fin, previa al retorno del Mesías. 

Sin embargo, Yehováh siempre nos dará la libertad de hacer decisiones. Esto es claro cuando leemos Su Palabra, que siempre nos motiva a tomar la opción correcta: obedecer sus Instrucciones.

Si bien Yehováh, como soberano absoluto, bien pudiera imponer sus decretos sin dejarnos alternativa, no solo nos da la posibilidad de decidir, sino que además nos da motivaciones para obedecer mostrándonos los beneficios de hacerlo y desde luego las terribles consecuencias de hacer la decisión equivocada.

De hecho Su Creación está organizada de acuerdo a Sus Leyes y Decretos por lo cual al informarnos de esas leyes, nos está dando el privilegio de sacar ventaja de ellas. Observa detenidamente los versos 7:13-15 del Libro de Deuteronomio, y detalla cuidadosamente las bendiciones que resultan de la obediencia.

Reflexiona:
Si algunas de estas bendiciones están ausentes de tu vida, ¿será que la calidad de tu obediencia tiene algo que ver allí?

La OBEDIENCIA no es solamente un asunto externo.  Yeshúa nos mostró claramente cuál debería ser nuestra actitud al obedecer, buscando no solo cumplir externamente la letra de la Toráh, sino descubriendo su espíritu para que nuestra obediencia sea perfecta.

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בְּרָכָה (brajá)

Una bendición es un hermoso gesto de amor. Puede darse a otros, así como también recibirse. Cuando bendecimos a una persona, es alguien que nos importa, alguien para quien deseamos el bien y alguien a quien respetamos. Cuando alguien nos bendice a nosotros, eso nos hace sentir bien, significa que la persona que nos bendice quiere lo mejor para nosotros.

Es difícil conceptualizar una bendición y la acción de bendecir, separado del contexto cristiano en el que lo aprendimos. Raramente se escucha acerca de alguien que bendiga a otra persona, fuera del marco de la iglesia, la congregación, o una reunión entre creyentes.
La palabra bendición viene del latín benedicere, que significa simplemente “hablar (dicere) bien (ben)”. Decir algo bueno, pronunciar una buena palabra sobre alguien… con esta definición, una bendición y un cumplido tienen poca diferencia.

¿Qué podemos aprender de esta palabra en la lengua hebrea?

בְּרָכָה
(brajá)

La primera vez que el concepto de bendecir (en forma de acción) aparece en las escrituras, es en el primer capítulo de Génesis, cuando el Creador bendice a los animales en el agua y el aire para que sean fructíferos y se multipliquen. Como veremos, una bendición siempre está relacionada con otorgar algo en la Torá. En este caso, el Eterno le entrega a los animales esa capacidad para ser fructíferos y multiplicarse.

La primera vez que la palabra brajá, aparece en forma de sustantivo en la Torá, es en Génesis 12:2, en donde el Altísimo le dice a Abraham que lo bendecirá, y hará que él mismo se convierta en una brajá.

Más tarde vemos como Ya’akov toma la brajá que le correspondía a Esaú (Gen 27:35-38). Aquí vemos nuevamente una bendición como algo que “se entrega” de padre a hijo. Posteriormente vemos este ritual en Génesis 49, cuando Ya’akov bendice a sus hijos.

Tal como el padre da la bendición a su hijo, podemos ver también como Yehováh, nuestro padre celestial, otorga sus bendiciones a nosotros en la tierra:

…entonces yo os enviaré mi bendición el sexto año, y ella hará que haya fruto por tres años.
Levítico 25:21

En todos estos casos podemos ver como una bendición, en el sentido bíblico, está intrínsecamente relacionada con el concepto de dar algo. En este último caso, una abundancia en la cosecha antes del año de jubileo, y en el caso de los padres, ellos entregaban una parte de todo lo que poseían (su herencia) a sus hijos, siendo el hijo primogénito quien recibía una doble porción de todo.

Cuando observamos la palabra hebrea brajá, y analizamos su raíz, encontramos la palabra berej (ברך), que significa “rodilla”. La bendición puede ir en dos direcciones: cuando un padre bendice a su hijo es una, y la otra es cuando nosotros bendecimos a nuestro Padre celestial. En este caso, nos arrodillamos ante Él, tal como podemos ver en el siguiente pasaje:

…Salomón había hecho un estrado de bronce de cinco codos de largo, de cinco codos de ancho y de altura de tres codos, y lo había puesto en medio del atrio; y se puso sobre él, se arrodilló delante de toda la congregación de Israel, y extendió sus manos al cielo.
2 Crónicas 6:13

Hasta el día de hoy, hay mucha gente que se arrodilla para orar o bendecir al Eterno. En la tradición judía, cuando se recitan las bendiciones se acostumbra doblar las rodillas en señal de reverencia, haciendo honor a esta antigua tradición.